Los pensamientos recurrentes sobre aquello negativo que podría suceder, las tareas que tenemos pendientes o cualquier otra fuente de preocupación nos roban la energía mental y no nos dejan ocuparnos del presente, que es donde tiene lugar nuestra vida. ¿Cómo neutralizar a estas vampiras de la calma? 

Recurring thoughts about the negative things that could happen, the tasks we have pending, or any other source of worry drain our mental energy and prevent us from attending to the present, where our life unfolds. How to neutralise these calm vampires?

Hace una década, un amigo muy querido dejó de escribir. Hasta entonces había publicado novelas para niños en buenas editoriales, y algunas habían conseguido varias reimpresiones. Tras enterarse de un caso de plagio en el que una autora tuvo que pagar una importante compensación económica, además de retirar su obra de las librerías, empezó a preocuparse de que pudiera ocurrirle lo mismo.

Yo traté de tranquilizarle:
–Eso es absurdo –le dije–. Tú escribes historias originales, que surgen de tu imaginación. Nunca has copiado a nadie ni vas a hacerlo.
–Ya… pero, ¿y si lo hago sin darme cuenta? Para mis reseñas en revistas he leído cientos de cuentos. Tal vez miles. ¿Y si, sin darme cuenta, me pongo a narrar algo que ya ha contado otro? Aunque no fuera así, hay otra cosa que me preocupa –siguió– que es igual de peligrosa. ¿Y si tengo la mala suerte de construir una frase exactamente igual a como lo ha hecho otro autor, aunque nunca lo haya leído? Aunque suceda por azar, podría pensar que le he plagiado y me caería una denuncia o podría atacarme en las redes.

The worries that paralyse you

preocupaciones miralles

Esa idea de «copiar» por puro azar, es decir, por la lotería de combinar palabras que coincidieran con las de otro, caló en él hasta tal punto que afectó de manera obsesiva a la novela que estaba escribiendo.

Eran tiempos previos a la IA, así que mi amigo escritor empezó a comprobar en Google cada una de las frases que escribía para asegurarse de que no hubiera una coincidencia azarosa con la escrita por otro.

 Agotado por el sobresfuerzo y la tensión, finalmente la novela quedó a medias. Peor que eso, mi amigo dejó de escribir y publicar. Lo que parece un ejemplo extremo e irracional de preocupación crónica, en realidad ilustra muy bien la esencia de esta clase de procesos mentales que todos vivimos.

La mayoría de nuestras preocupaciones son fantasías dolorosas sobre lo que podría pasar, muchas veces con poca o ninguna base real. A medida que nos perdemos en elucubraciones mentales, vamos apagando la realidad. Así, el talentoso escritor que se preocupaba dejó de ocuparse de escribir.

Carlson and Carnegie: Two Different Perspectives

Hace un par de décadas publiqué el libro “La dieta espiritual”, hoy descatalogado a la espera de que haga una futura versión actualizada.

De todos los hábitos a eliminar para no sobrecargar nuestra vida, empecé justamente por las preocupaciones. Para ello recurrí a un par de especialistas.

El primero era Richard Carlson, el psicólogo que publicó en 1997 el clásico “Don’t Sweat the Small Stuff”. En sus propias palabras: “the sickening effect of thoughts appears when we forget that thoughts are only a function of our consciousness”.

Es decir, cuando confundimos la mente con la realidad, y añade: “The secret to a happy life is understanding that thoughts are only thoughts. Real things happen, but once they have happened or have not happened yet they are simply thoughts.”

Además de las columnas que publicaba en la prensa, en su manual exponía hasta cien estrategias para dejar de preocuparnos por todo y poder así saborear la vida. Estos son, en síntesis, nueve de sus consejos más importantes:
1. No sufras por pequeñeces.
2. Vive el momento presente.
3. Acepta la imperfección.
4. Haz una cosa detrás de la otra.
5. Toma conciencia del efecto de bola de nieve de tus pensamientos.
6. Plantéate la pregunta: ¿Tendrá esto importancia dentro de, por ejemplo, un año?
7. Repite para ti mismo «la vida no es una emergencia».
8. Aprende a vivir con la incertidumbre sobre el mañana.
9. Pregúntate siempre: ¿Qué es realmente importante?

Otro autor al que recurrí para aprender a erradicar este mal hábito fue Dale Carnegie, quien, aunque es célebre por su método para hacer amigos, en su libro “Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida” nos ofrece tres valiosas reglas para controlar la preocupación: 
• Regla 1: Vive solamente el día de hoy. No vivas en el ayer ni en el mañana. 
• Regla 2: Haz frente a los problemas.
a) Pregúntate a ti mismo: «¿Qué es lo peor que puede suceder?».
b) Prepárate para aceptar lo peor.
c) Trata de mejorar la situación partiendo de lo peor.
• Regla 3: En todo momento, recuerda el precio exorbitante que puedes pagar, con tu vida y salud, por las preocupaciones.

The second way of living in worry

Al principio de este artículo vimos, en el ejemplo del escritor, el miedo a lo que podría suceder como fuente primaria de preocupación. Se trata, sin duda, de unsinvivir, ya que cuando quedas encerrado en lo mental, pierdes la capacidad de vivir y disfrutar.

Incluso de dormir, como explicaré ahora en un ejemplo personal. Y es que otra modalidad de sinvivir es angustiarse con aquello que tendrías que hacer y que no estás haciendo.

Un ejemplo viviente de ello es el autor de este artículo.Ya desde mi época universitaria, soy de apurar los tiempos y entregar los trabajos al límite o incluso tarde. Este mal hábito, que aún no he sabido cómo corregir, me ha acompañado en mi carrera editorial, donde siempre termino los manuscritos en una fecha algo posterior a la que fija el contrato.

Por suerte, mis editores lo saben y me engañan con las fechas. Si necesitan un libro para julio, me dicen que debería entregarlo a finales de mayo.Sospecho que es así, pero eso no quita que me preocupe por aquello que debería estar terminado.

Occupying oneself instead of worrying

Más de una noche me he encontrado dando vueltas en la cama, inquieto porque había un artículo, como este, que aún no había completado. Al comentarle esta situación al doctor Eduard Estivill, gran especialista en el sueño, me recomendó:

–Nunca te quedes en la cama dando vueltas más de quince minutos. Si pasado ese tiempo no has logrado todavía conciliar el sueño, levántate y ponte a hacer algo. Cuando te entre el cansancio, vete a dormir. 

Apliqué sus consejos una de esas noches de insomnio y comprobé que eran altamente efectivos. Ante la preocupación por un artículo al que le había vencido ya el plazo y que tenía a medias, me levanté y me puse a escribirlo. Desde el momento mismo en que dejé de preocuparme para ocuparme de la tarea, cambié la ansiedad por un agradable fluir en la actividad.

Hacer las cosas que tenemos que hacer nos libera de los fantasmas y nos hace sentir bien. Terminé el artículo y, tras darle un último repaso, lo mandé a la revista. Luego dormí como un lirón. 

Como dice el psicólogo Antoni Bolinches: “El gran remedio para la preocupación es la ocupación”. Funciona como vasos comunicantes, cuanto más te ocupas de las cosas, menos tiempo tienes para preocuparte de ellas. Y eso es vivir.

 

How to Stop Going Round in Circles

Poner en práctica una o varias de las siguientes claves te ayudará a focalizarte y salir del bucle.

  • APLICA UN PRIMER FILTRO: «Hay dos tipos de preocupaciones: las que usted puede hacer algo al respecto y las que no. No hay que perder tiempo con las segundas», decía el gran Duke Ellington.  Esta mirada estoica supone ya un primer filtro. 
  • RENUNCIA A PRONOSTICAR: Como reza el efecto Pigmalion, nuestras expectativas sobre algo, en especial cuando son negativas, nos predisponen para ayudar –a menudo de forma inconsciente– a que se cumpla la profecía.
  • EJERCITAR LA ATENCIÓN: Como la preocupación crónica es una forma de divagar, la manera de luchar contra la ansiedad y las cábalas mentales es poner la atención en una sola cosa, sea una acción o incluso una lectura: ejercita la atención para despreocuparse.
  • ASUME LA INCERTIDUMBRE: Puesto que nadie puede predecir lo que va a suceder, cualquier intento nuestro de control es en vano. Por lo tanto, ocupémonos de las cosas cuando sucedan, a su debido tiempo. Se trata de vivir asumiendo la incertidumbre.
  • NO RECHACES PENSAMIENTOS: Luchar por no pensar en algo solo sirve para reforzar esa idea, tal y como demostró el experimento del «oso blanco», llevado a cabo en 1987 por Daniel Wegner.  Deja  pasar ese pensamiento, esa idea, y se irá como si fuera una nube pasajera.
  • PONTE MANOS ALA OBRA: «Concéntrate en que las pequeñas cosas salgan bien», recomendaba Bob Marley como remedio contra las grandes preocupaciones.

No arreglarás los males del mundo, pero hay actos modestos que puedes hacer para mejorarlo.